El 2 de agosto empezó a aplicarse en serio el reglamento europeo de inteligencia artificial. Desde esa fecha, allá hay que avisarle a la gente cuando está hablando con una máquina, y hay que etiquetar los contenidos generados con IA que traten asuntos de interés público. Las obligaciones más pesadas, las de los sistemas de alto riesgo, quedaron aplazadas para 2027 y 2028.
Eso salió en todos lados. Y si tu empresa vende a Europa o es filial de una matriz europea, te alcanza directo.
Pero si operas solo en Chile, probablemente pensaste “esto no es conmigo” y seguiste tu día. Es un error entendible y sale caro.
Lo que nadie está mirando
En Chile hay un proyecto de ley de inteligencia artificial dando vueltas en el Senado. Está en segundo trámite, con enfoque de riesgo parecido al europeo, y lleva meses ahí. Todo el mundo lo está siguiendo.
Mientras tanto, la Ley 21.719 —la de datos personales, aprobada en diciembre de 2024— entra en plena vigencia el 1 de diciembre de este año.
Esa ley no dice “inteligencia artificial” en el título. Pero regula el perfilamiento automatizado y las decisiones algorítmicas. O sea: exactamente lo que hace tu chatbot, tu segmentador de audiencias, tu sistema de scoring de leads y esa herramienta que decide a quién le mandas qué correo.
Y trae multas administrativas que llegan hasta las 20.000 UTM.
No es una ley futura. Es una ley aprobada con fecha puesta, y quedan poco más de tres meses.
Por qué te lo contamos si no somos abogados
Porque no lo somos, y esta nota no es asesoría legal. Anda a un abogado si necesitas asesoría legal.
Te lo contamos porque somos los que te armamos el chatbot, la campaña segmentada y el flujo de correos. Y porque hay una parte de esto que no es jurídica: es de comunicación, y esa sí es nuestra pega.
Cuando una norma obliga a declarar que hay una máquina detrás, deja de ser un tema de compliance y pasa a ser un tema de tono. Puedes escribir “Este sistema utiliza tecnología de inteligencia artificial de conformidad con la normativa vigente” y sonar a letra chica de contrato. O puedes escribir “Te responde un bot. Si te enredas, escribe humano y te paso con alguien de verdad.”
Las dos cumplen. Solo una construye confianza.
Tres cosas para esta semana
Haz la lista. Dónde usas IA hoy, con qué herramienta, para qué, y con qué datos. En una hoja. Sin esa lista no puedes cumplir nada, porque no sabes qué tienes.
Declara lo que ya está corriendo. Si un bot contesta tus mensajes, dilo. Si generaste una imagen con IA, dilo. Es la obligación más barata de cumplir y la que más rápido te construye credibilidad frente a tus partners.
Revisa qué le estás pegando al modelo. Si copias datos de tus partners en un chat de IA para que te redacte algo, estás tratando datos personales. Ese es el punto donde la mayoría de las pymes se va a enredar, y es el más fácil de corregir ahora que en diciembre.
Lo de fondo
Somos un laboratorio AI-Based. Nos conviene que la IA se use más, no menos.
Y justamente por eso decimos esto: la desconfianza mata la adopción más rápido que cualquier regulación. La transparencia no es el costo de usar IA. Es lo que hace que te dejen seguir usándola.
Los que declaren primero, van a estar tranquilos en diciembre. Los que esperen a que los obliguen, van a estar redactando avisos legales apurados y sonando exactamente como lo que la letra chica suena.
¿Quieres que revisemos dónde estás usando IA y cómo declararlo sin sonar a contrato? Escríbenos.
