Mamífero · Santiago de Chile
Sí Somos: una declaración de principios.
Lo que sostenemos cuando nadie está mirando, y lo que aceptamos que nos cobren si no lo cumplimos. El principio es anterior a todo, un clímax efímero pero que estructura todo lo que perdura. El comienzo es lo que nos sostiene y son las convicciones que nacieron de seres humanos para trabajar con la tecnología: desde juntar dos piedras hasta la singularidad.
I
No sobrevive el más grande
En la naturaleza no gana el más fuerte. Gana el que aprende, el que se adapta, el que sabe cuándo acelerar y cuándo detenerse a pensar. Somos mamíferos, y esa es toda nuestra ventaja: nunca fue hacerlo solos.
Por eso no competimos por tamaño. Una estructura grande tiene más gente; nosotros tenemos menos capas entre el problema y quien lo resuelve.
II
La herramienta no es el oficio
Antes del algoritmo hubo un pulgar con carbón apretando contra una roca. La herramienta cambió muchas veces. El oficio —mirar, decidir, arriesgarse— no ha cambiado nunca.
La inteligencia artificial es la herramienta más rápida que hemos tenido. Sigue siendo una herramienta. No tiene criterio, no tiene nada en juego y no responde por lo que firma.
III
Supervisada, siempre
No es un adjetivo de marketing: es una regla de trabajo.
Nada sale de aquí sin que una persona lo haya leído entero y pueda explicarlo sin ayuda. Si no lo podemos defender en una reunión, no lo entregamos. La máquina propone; alguien con nombre decide y responde.
Y cuando la usamos en un entregable, lo decimos. No es una confesión: es trazabilidad.
IV
Ni menos ni más de lo que es
Hay dos formas de equivocarse con esta tecnología, y las dos son pereza.
Subestimarla es repetir durante años que es humo mientras el trabajo cambia de forma debajo. Sobreestimarla es entregarle el criterio y llamarlo innovación.
No prometemos que hace cosas que no hace. Tampoco nos negamos donde evidentemente funciona. La prueba no es la opinión de nadie: es el resultado, medido.
V
Nada de esto está quieto
Lo que era cierto hace seis meses hoy puede ser falso. Un método que nunca vence es un método que dejó de mirar.
Por eso fechamos lo que afirmamos, revisamos nuestras propias herramientas con la misma dureza con que revisamos las ajenas, y damos por descontado que parte de lo que decimos hoy habrá que corregirlo. Preferimos corregirlo nosotros, y en voz alta.
VI
El sandbox tiene puerta
Sandbox quiere decir, literalmente, caja de arena: un área de pruebas cercada, apartada del trabajo real, donde se puede romper algo sin que se rompa nada afuera.
Experimentar sin límites no es audacia: es descuido con presupuesto ajeno. Por eso lo raro tiene su lugar, y ese lugar tiene condiciones de entrada y líneas que no se cruzan.
Requisitos para entrar
- Declarar antes de empezar qué queremos aprender y cómo sabremos que falló.
- Una fecha de término y un responsable con nombre.
- Datos propios o anonimizados. Los de un partner, jamás sin permiso explícito.
Líneas que no se cruzan
- Nada que no se pueda apagar.
- Nada que no se pueda explicar en castellano a quien lo va a usar.
- Nada que ponga la reputación de otro como garantía de nuestra curiosidad.
Lo que sale del sandbox sale validado, o no sale. Y lo aprendido se publica, incluso —sobre todo— cuando el resultado fue que no servía.
VII
Del error
Un adulto sano comete alrededor de 6,4 errores por semana.1 El error no es una falla del sistema: es la condición en la que trabaja cualquiera que esté haciendo algo de verdad.
Distinguimos dos. El error de exploración está presupuestado, ocurre dentro del sandbox y se paga con aprendizaje. El error por negligencia —no revisar, no preguntar, improvisar donde ya había método— no se cubre con teoría.
Astucia, sí. Improvisación, nunca.
Y cuando nos equivocamos con un partner, lo decimos primero nosotros. Esconder un error siempre cuesta más caro que repararlo.
1 · Jónsdóttir et al., 2007.
VIII
Transparencia
No es publicar un informe bonito cada trimestre. Es no tener dos versiones de la misma conversación: una para el partner y otra para nosotros.
Decimos lo que no sabemos. Explicamos el método sin jerga, porque la jerga casi siempre tapa una falta de argumento. Mostramos los números cuando suben y cuando bajan. Cada decisión tiene un nombre detrás.
Si algo de lo que hacemos no se puede contar, es porque no deberíamos estar haciéndolo.
IX
La ley que existe y la que se está escribiendo
Nos regimos por la legislación chilena y por los convenios internacionales que Chile ha suscrito con organismos internacionales. Eso no es una posición: es el piso.
Seguimos la implementación de la ley de protección de datos personales, porque nos cambia la forma de trabajar y no vamos a esperar a que nos fiscalicen para adecuarnos.
Y estudiamos, paso a paso, la formación de la ley que regulará la inteligencia artificial y otras tecnologías emergentes. No para encontrar el resquicio: para llegar antes. Una industria que se declara disruptiva tiene la obligación de leer lo que se está escribiendo sobre ella.
X
Aquí adentro también hay un medio
Mamífero empezó experimentando con servicios. En el camino se convirtió, además, en un medio de comunicación.
Las notas informativas las redacta una aplicación que diseñamos nosotros para eso. Después las edita una persona. Nunca al revés y nunca solo la máquina: publicar sin editor sería hacer exactamente lo que decimos que no hay que hacer.
Un medio dentro de un laboratorio obliga a algo que un laboratorio solo no necesita: un manual editorial y de estilo. El nuestro está publicado en mamiferolab.com/notas y nos aplica a nosotros antes que a nadie.
XI
Esto no es una agencia de publicidad
Las malas prácticas del rubro son conocidas. La agencia que hace «todo» por un «cliente» termina haciendo cualquier cosa por cualquiera, a cualquier hora.
Nosotros no tenemos clientes: tenemos partners. Nuestro rol es orientar, sugerir y aconsejar, no obedecer. Y un partner tampoco es un dios: es una empresa como la nuestra, con necesidades que podemos ejecutar mejor y más barato porque tenemos la experiencia y la logística para hacerlo.
Acomodamos nuestros horarios al huso horario de quien trabaja con nosotros. Eso es servicio. Estar disponibles a cualquier hora para cualquier cosa no lo es.
Y hacia adentro, cuando haya equipo: las horas extra se pagan en dinero, no en pizza ni en sushi. No los vamos a llamar «colaboradores», que es una forma elegante de no decir trabajadores. Y no vamos a obligar a nadie a un curso de buenas prácticas o de clima laboral mientras no seamos, primero, un lugar capaz de predicar con hechos.
XII
De dónde sale la plata
El cien por ciento del financiamiento de este laboratorio es personal: el seguro de cesantía del fundador, créditos y donaciones. No hay fondo, no hay ronda, no hay inversionista esperando retorno en dieciocho meses.
Lo decimos porque explica cosas. Explica por qué las aplicaciones son gratis y por qué las notas no llevan publicidad. Explica también por qué avanzamos por etapas y no por promesas.
Si algo de lo que hacemos te sirvió, puedes comprarme un café.
▢ Invitar un caféXIII
Lo que no se automatiza
El criterio. La conversación difícil. La decisión de qué merece existir.
Todo lo demás sí, y no por moda: automatizar es la única forma honesta que conocemos de bajar el precio. Una buena oportunidad no debería frenarse porque la estrategia, la creatividad o la tecnología cuestan demasiado.
Ese es el negocio. También es la postura.