Un estudio de Kapwing publicado en junio revisó los primeros 500 videos que TikTok le muestra a una cuenta recién creada. El 59% era lo que ya se conoce como AI slop: contenido generado a máquina, genérico, hecho para juntar vistas sin decir nada.
En YouTube Shorts la cifra fue del 21%. Tres veces menos.
El detalle metodológico importa: ese 59% es lo que el algoritmo decide mostrarle a alguien de quien no sabe nada todavía. Sin señales de preferencia, TikTok recurre a lo que abunda. Y lo que abunda es contenido barato de producir.
Merriam-Webster eligió slop como palabra del año 2025. No es una exageración de nicho.
Por qué esto es tu problema y no el de TikTok
Tu marca no compite contra otras marcas por la atención de esa persona. Compite contra seis de cada diez videos automatizados que están en la misma pantalla.
Y el riesgo no es que te ganen. Es peor: es que te agrupen con ellos.
Cuando alguien pasa treinta segundos deslizando contenido sintético, entrena el ojo. Aprende a reconocer el ritmo, el tipo de imagen, el tono de voz sin persona detrás. Y cuando aparece tu post —hecho con cariño, pero con las mismas herramientas y las mismas plantillas— lo mete en la misma bolsa y sigue deslizando.
No se pierde por malo. Se pierde por indistinguible.
La ironía de decir esto desde acá
Somos un laboratorio AI-Based. Usamos estas herramientas todos los días y no vamos a fingir lo contrario.
Y justamente por eso la distinción nos parece urgente, porque es la que define si esto sirve o hace daño: la IA es buenísima para producir y pésima para decidir.
Un modelo puede escribirte veinte versiones de un texto en un minuto. Ninguna de esas veinte te va a decir cuál conviene, ni si vale la pena publicar algo esa semana, ni si el ángulo es honesto con lo que tu empresa realmente hace. Eso sigue siendo tuyo, y es lo único que no se puede automatizar.
Lo que produce slop no es la herramienta. Es saltarse la parte de decidir.
Cinco formas de no ser confundible
Ten algo que decir antes de abrir la herramienta. Si empiezas pidiéndole ideas al modelo, vas a terminar con las mismas ideas que todos los que hicieron lo mismo. El punto de vista va primero.
Usa material que solo tú tienes. Tus números, tus casos, tus errores. Un dato de tu propia operación no lo puede inventar ningún modelo, y es lo que hace que un post no se pueda replicar.
Muestra la mano. Detrás de escena, procesos a medias, decisiones que se tomaron mal. Es lo más difícil de automatizar porque requiere haber estado ahí.
Declara la herramienta. Contar que usas IA, y para qué, se está volviendo un diferenciador en vez de una vergüenza. En un ambiente donde la gente sospecha de todo lo sintético no declarado, la transparencia construye credibilidad. Y suena mejor tú diciéndolo que alguien descubriéndolo.
Cambia la métrica. El algoritmo de TikTok premia retención, pero las señales de calidad —guardar, compartir, comentar de verdad— pesan más que las vistas. Publicar el doble no te va a salvar. Publicar algo que alguien guarde, sí.
Lo de fondo
La estrategia de inundar el canal con contenido automatizado tenía sentido cuando pocos lo hacían. Ahora que lo hacen casi todos, el volumen dejó de ser una ventaja: es el ruido de fondo.
Lo escaso, otra vez, es tener algo que decir.
